Cuenca romana

Su primitivo nombre se baraja entre Anitorgis, Sucro y Concava, aunque no hay ningún rastro fiable que así lo pruebe. Se ha afirmado que por las tierras de Cuenca pasaron los concanos, los lobetanos, y las legiones del Imperio Romano que dejaron huella de su paso por Cuenca, con un pequeño puente romano sobre el río Moscas y una fuentecilla; y por su provincia.

Conocidos por todos son las tres joyas romanas que posee Cuenca: Segóbriga – Ercávica – Valeria.

Con la conquista de estas tierras llevada a cargo por Tiberio Sempronio Graco en el año 179 a.e.c., la romanización dejó sus huellas en Cuenca. La riqueza de la tierra, y las posibilidades de explotación económica fueron el móvil que condujo al pueblo romano hasta ellas.

Segóbriga

Está situada en Saelices, Cuenca, a 875 m. de altura sobre un cerro de 10 hectáreas, los arquitectos romanos tuvieron que recurrir a explanaciones y aterramientos para dar cabida a la población. Se dotó de muralla, más por el estatus que para defenderse, y se alzaron tres puertas monumentales: la puerta norte entre el anfiteatro y teatro, la puerta en la parte oriental del teatro con su torre defensiva y la puerta de la muralla occidental.

En extramuros flanqueando la puerta norte se construyó el teatro y el anfiteatro aprovechando la pendiente de la colina y liberando a la ciudad de espacio. Sobre el teatro, en el interior de la ciudad, se edificó unas termas y un gimnasio que enlazaban con este a través de un Criptopórtico. Por la puerta norte se accedía a la calle principal que recorría la ciudad de norte a sur, Kardo maximus; subiendo por esta calle, al este estaría situado el foro, con la basílica al lado oriental y anexa a ella estaría la curia; al oeste esta el templo de culto imperial y tras él, las termas monumentales; y al final de la calle estaría la antigua acrópolis o ciudadela ocupando el centro del cerro. Se calcula que como máximo tendría una población de entre 3.000 y 4.000 personas.

Sus monumentos esenciales, son los ya comentados y además podemos añadir el Templo Culto Imperial, Foro, Termas Monumentales, Termas Teatro, Casa Caio Iulio Silvano, Necrópolis…, todos de visita obligada.

Ercávica

Se localiza sobre un promontorio a 5km del pueblo de Cañaveruelas (Cuenca). Gracias a Tito Livio tenemos constancia de esta gran urbe, él la califica como “Potens et nobilis civitas”. En el 179 a.e.c., durante la campaña de Tiberio Sempronio Graco contra los pueblos Celtiberos, fue conquistada tras cinco días de asedio. Una vez iniciado el proceso de romanización de este poblado Celta, renace la ciudad. Mantiene el nombre Celtibérico, pero los arqueólogos suponen que se erigiría en la orilla opuesta del río Guadiela, cauce ocupado en nuestros días por el pantano de Buendía.

Ercávica obtuvo el estatuto de municipium en época de augustea (17-15 a.e.c.) y el derecho a emitir moneda. Su mayor esplendor fue entre los siglo I y II. Posteriormente iría cayendo en el abandono hasta consumarse su letargo entre los siglos IV y V. Los restos hallados en las excavaciones están depositados en el museo de Cuenca. Destaca la cabeza de Lucio Cesar (nieto de Augusto), la cabeza de Agripina (esposa de Claudio y madre de Nerón), y una gran cantidad de objetos relacionados con la vida cotidiana de la ciudad.

Con posterioridad, Ercávica pasará a ser conocida como Arcávica, siendo mencionada en los Concilios de Toledo. Ésta se ha identificado con el núcleo surgido en la segunda mitad del siglo VI en torno al monasterio Servitano, fundado por el abad Donato, y ubicado a 2 km al sur de la Ercávica romana.

Aun con todo, Ercávica está por descubrir. Las excavaciones continúan año tras año, y apenas se ha destapado un 25% de su totalidad.

Valeria

Está situada en un bello paraje entre las hoces de los ríos Gritos y Zahorra. Poblada desde la Edad del Bronce. Antigua ciudad Celtíbera de los Olcades, fundada entre los siglos III o II a.e.c., fue conquistada en el año 179 a.e.c., por Tiberio Sempronio Graco, al igual que sucedió con Ercávica. No sabemos si fue colonia o municipio, pero lo que sí se sabe gracias a Plinio, es que Roma le concedió el derecho del Lacio Antiguo. Tuvo su esplendor en los siglos II y III; posteriormente fue decayendo. Su riqueza estaba asociada a la minería y sobre todo a la explotación de la industria maderera. La ciudad debe su nombre a Valerio Flaco, procónsul de la Citeriror desde el 93 a.e.c. La ciudad se fundó entorno al 87 a.e.c. En su máximo esplendor se calcula que tenía unos 4.000 habitantes y se cree que tenía teatro, circo y anfiteatro. Valeria estaba situada en un importante eje viario. Se ha hallado numerosa epigrafía.

A principios del 1900 con la construcción de la carretera Cuenca – Valverde, aparecieron los restos de la necrópolis romana y algunos edificios. Las casas del pueblo, al derruirse, en la mayoría aparecen epígrafes funerarios y restos de la antigua ciudad romana; supuestamente cogidos de la excavación para la construcción de la carretera.

Se han hallado restos de dos foros. Se supone que el primero sería realizado al iniciar la construcción de la ciudad romana de Valeria y el segundo en época de Tiberio. El foro fue construido en la parte alta de la ciudad y conservaba el estilo del típico foro de una ciudad romana, forma de U, basílica, espacios porticados y tiendas. El foro “viejo” se está excavando, gran parte se hallaba bajo el cementerio local. En el siglo III fue reocupado por viviendas.